Las “Tres Semanas” entre el 17 de Tamuz y Tishá B’Av (El 9 de Av) han sido, históricamente, días de desgracia y calamidad para el pueblo judío. Entre otras tragedias, durante este tiempo fueron destruidos tanto el primero como el segundo Templo.

Estos días son aludidos como el período “entre las estrechuras” o “entre los días de angustia” (bein hametzarim), de acuerdo al versículo: “Todos sus perseguidores la alcanzaron entre las estrechuras” (Lamentaciones 1:3).

Durante este período toda la nación observa varios aspectos de duelo: Minimizamos la alegría y la celebración – no se hacen bodas, no se escucha música, no nos cortamos el pelo ni la barba. Las expresiones de duelo se intensifican a medida que nos acercamos a Tishá B’Av. (El 9 de Av)

Dado que el atributo de Juicio Divino (din) se siente con mucha intensidad, evitamos riesgos potenciales y actividades riesgosas.

En Shabat, durante las Tres Semanas, las haftarot son leídas de capítulos de Isaías y Jeremías que hablan sobre la destrucción del Templo y el exilio del pueblo judío.

El objetivo de sufrir por estos eventos es ayudarnos a superar las deficiencias espirituales que los causaron. Durante todo el proceso de “teshuvá” – introspección y compromiso a mejorar – tenemos el poder de transformar la tragedia en alegría. De hecho, el Talmud dice que después de la redención futura de Israel y la reconstrucción del Templo, estos días continuarán siendo observados, pero como días de alegría y festividad.

El comienzo del período de tres semanas de duelo es el 17 de Tamuz, un día de ayuno que conmemora la caída de Jerusalem, antes de la destrucción del Sagrado Templo.

En el 17 de Tamuz no se puede comer ni beber desde el alba hasta el anochecer (Si el día coincide con Shabat, el ayuno se posterga hasta el domingo).

Cinco grandes catástrofes para el pueblo judío ocurrieron el 17 de Tamuz:

  1. Moisés rompió las tablas en el Monte Sinaí – en respuesta al pecado del Becerro de Oro.
  2. Las ofrendas diarias del Primer Templo fueron suspendidas durante el sitio de Jerusalem, cuando los cohanim ya no pudieron conseguir animales.
  3. Las paredes de Jerusalem fueron quebrantadas, antes de la destrucción del Segundo Templo en 70 EC.
  4. Previo a la Gran Revuelta, el general romano Apostamos incendió un rollo de Torá – sentando un precedente para la terrible quema de libros de judaísmo durante los siglos.
  5. Se ubicó una imagen idólatra en el Santuario del Templo Sagrado – un descarado acto de blasfemia y profanación.

Los nueve días

 El período que comienza con Rosh Jodesh Av (el comienzo del mes de Av) es llamado los “Nueve Días”. Durante este tiempo se observa un nivel de duelo más estricto, de acuerdo a la resolución talmúdica (Taanit 26): “Cuando comienza el mes de Av, disminuimos nuestra alegría”.

Durante este período las “señales de duelo” adicionales incluyen abstenerse de comer carne y vino (excepto en Shabat), y de lavar ropa o utilizar prendas recién lavadas (excepto en Shabat). Tampoco nos bañamos por placer, aunque está permitido bañarse con agua fría para quitar la suciedad o la transpiración. Para más detalles, ver “Las Tres Semanas”.

Tishá B’Av – El 9 de Av

La intensidad del duelo llega a su punto más alto en Tishá B’Av, día en que ocurrieron cinco calamidades nacionales:

  1. Durante el tiempo de Moisés, los judíos en el desierto aceptaron el reporte calumnioso de los espías y se emitió un decreto prohibiéndoles entrar a la Tierra de Israel (1312 AEC).
  2. El Primer Templo fue destruido por los babilonios y Nabucodonosor.
  3. El Segundo Templo fue destruido por los romanos (70 EC).
  4. La Revuelta de Bar Cojba fue vencida por el emperador romano Adriano (135 EC).
  5. El Monte del Templo fue socavado y Jerusalem fue reconstruida como una ciudad pagana.

Ocurrieron otras grandes desgracias en la historia judía coincidiendo con el nueve de Av, incluyendo la expulsión de los judíos de España en 1492, el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 y la deportación en masa de los judíos del Gueto de Varsovia al Campo de Exterminio de Treblinka en 1942.

El Midrash nos dice que Rachel aparece delante de Dios y le reitera a Él lo difícil que fue para ella el haber participado en el plan de reemplazarse a sí misma con su hermana, Leah, bajo el palio nupcial. Rashi en Meguilá 13b, nos da unos antecedentes para este evento: “Haciendo honor a su reputación como un pícaro engaño, Labán sustituyó a Leah por Raquel en la noche de bodas. Jacob y Raquel esperaban que Labán intentara un engaño tal, y se prepararon contra él, mediante la organización de una señal secreta entre ellos. Al ver que estaban a punto de sustituir a su hermana Leah para ella, sin embargo, Rachel le confió el signo a su hermana para que Leah no fuera avergonzada … “Rachel entierra su deseo de casarse con Jacob , y da las señales a Leah. Lo que es más, Rachel también entierra sus celos, con el fin de poder llevar a cabo su plan con las intenciones más puras. Rachel le pide a Dios lo siguiente: “Si yo, como carne y sangre mortal, fui capaz de trascender mis celos y la ira, ¿cuánto más Tu, un rey inmortal, encontrar compasión para Tu pueblo.”

El Midrash nos dice que, tan pronto como ella dice esto, Dios responde a las lágrimas de Rachel. El Promete, el bien de Rachel, que Él en última instancia, redimiría a los Judíos de su exilio. “Rachel recordó su propia magnanimidad para con su hermana, Leah. Cuando Leah estaba casándose fraudulentamente con Jacob en lugar de Rachel, Rachel no dejó que el resentimiento celoso la llevara a protestar. Dios aceptó su petición y prometió que Israel sería redimido finalmente, en su mérito”.

Como está escrito en Jeremías (31:14): “Así dijo Hashem: Voz fue oída en lo alto, un gemido, y amargo lloro, Raquel llora por sus hijos, y no quiso ser consolada por sus hijos, por lo tanto se han ido. Dijo Hashem: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas, porque hay recompensa por tu obra – la palabra de Hashem – y volverán de la tierra del enemigo. Hay esperanza para tu futuro – la palabra de Hashem – y tus hijos volverán a su frontera”.

2 Crónicas 6:36

36 Si pecaren contra Ti, (pues no hay hombre que no peque,) y Te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca, 37 y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren a Ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho; 38 Si se convirtieren a Ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que Tú diste a sus padres, hacia la Ciudad que Tu elegiste, y hacia la Casa que he edificado a Tu nombre; 39 Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de Tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a Tu pueblo que pecó contra Ti.

Mateo 23:37

37 ¡Ierushaláim, Ierushaláim, que matas a los Profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! 38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta. *[Jer 22:5] 39 Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito El que viene en El Nombre de HASHEM.*[Sal 118:26]

Mateo 23:15-32

15 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, [seguidor] y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.

16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el Templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del Templo, es deudor. 17 ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el Templo que santifica al oro? 18 También decís: Si alguno jura por el Altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. 19 ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el Altar que santifica la ofrenda? 20 Pues el que jura por el Altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; 21 y el que jura por el Templo, jura por él, y por el que lo habita; 22 y el que jura por el cielo, jura por el Trono de Elohim, y por Aquel que está sentado en él.

23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la Torá: la Justicia, la Misericordia y la Fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. 24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!

25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.

27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los Profetas, y adornáis los monumentos de los justos, 30 y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los Profetas. 31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los Profetas. 32 ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

No tan solo es orar y ayunar y dejar de bañarse y abstenerse de alegría, lo cual es una parte importante. Pero más que eso es atender a la voz de Dios a través de su Hijo Yeshúa y la obediencia a su Torá.

El propósito de las tradiciones es enseñarnos a corregir los errores de nuestros antepasados, y el significado de lo espiritual. Pero nunca ponerlas por encima de los Mandamientos del Eterno Creador. A quien pertenece la Gloria, la Honra y el Poder por todos los siglos. Amén