Parashá 31 Emor [Declara] Levítico 21:1-24:23

 1 IHVH [HASHEM] dijo a Moshé: Habla a lo siguiente a los Kohanim  hijos de Aharón, y diles que no se contaminen por un muerto entre su pueblo. 2 Mas por su pariente cercano, por su madre o por su padre, o por su hijo o por su hermano, 3 o por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará. 4 No se contaminará como cualquier hombre de su pueblo, haciéndose inmundo. 5 No harán tonsura en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños. 6 Santos serán a su Elohim, y no profanarán el Nombre de su Elohim, porque las ofrendas encendidas para IHVH [HASHEM] y el pan de su Elohim ofrecen; por tanto, serán santos.

          7 Con mujer ramera o infame no se casarán, ni con mujer repudiada de su marido; porque el Kohen es santo a su Elohim. 8 Le santificarás, por tanto, pues el pan de tu Elohim ofrece; santo será para ti, porque Santo Soy Yo IHVH [HASHEM] que os santifico.

El nombre en hebreo de esta Parashá es una sola palabra:

¡Emor o “Habla“!

Por supuesto, esta palabra es en realidad parte de una frase donde tiene significado en un contexto.

El nombre de toda porción, ha sido honrado por muchos siglos de tradición judía, y se cree que tiene un significado propio.

Así que podemos preguntar:

  • ¿Qué es lo que esta palabra “Habla” nos quiere enseñar?
  • ¿Hablar sobre qué?
  • ¿Cuándo y por qué debemos hablar?

La declaración imperativa “¡Habla!” parece decir lo opuesto a las declaraciones de los Sabios a favor de no hablar mucho.

Los sabios enseñan a “hablar poco, pero hacer mucho”, “lo mejor para una persona es el silencio.”

 

Eclesiastés 5:1-3 (LBLA) Vanidad de las palabras

2 No te des prisa en hablar, ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios. Porque Dios está en el cielo y tú en la tierra; por tanto sean pocas tus palabras. 3 Porque los sueños vienen de la mucha tarea, y la voz del necio de las muchas palabras.

Hay  un cierto tipo de discurso que es recomendado de todo corazón.

¿Qué es eso?

Los rabinos investigan esta cuestión mediante el examen de los comentarios de varios sabios sobre el tema del discurso.

Hay una idea judía antigua que dice que el discurso tiene un efecto más allá del simple hecho en el que A le dice algo a B.

El simple hecho de que las palabras fueron pronunciadas ya tiene un cierto significado.

Un ejemplo negativo de esto es el caso de expresión maliciosa o de calumnia, llamado en hebreo “lashón hará”.

La Torá prohíbe hablar calumnia, Y también escuchar calumnia.

1 Pedro 2:1 (LBLA)

2 Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación,

Además, los Sabios dicen que la difamación tiene un efecto negativo sobre la desafortunada persona de quien se pronunció.

Muy aparte de los efectos prácticos de las palabras, tal como la difamación de caracter, el hecho de que fue dicho abiertamente de alguna manera concretiza su contenido. (Viene a ser lo que no es)

Ejemplo 

Mateo 27:62-66 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, 63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. 65 Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. 66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

Mateo 28:11-15 El informe de la guardia

11 Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. 12 Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. 14 Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. 15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

Por el contrario, hay poder tremendamente positivo en la alabanza y en hablar bien de las personas.

Las palabras favorables ponen de manifiesto el potencial positivo de la otra persona, incluso si en el momento en que uno dice esas palabras la persona exhibe solamente su mal aspecto.

Los Sabios dicen que “juzguemos a todos para bien,”

Ósea, tratar de encontrar una excusa para el comportamiento negativo de las personas.

Buscar la manera de elogiar a la persona.

¿Por qué?

Porque esto contribuye un efecto espiritual positivo.

Hace que las buenas cualidades de la persona – que están ocultas en lo profundo de él/ella – salgan a la superficie.

Esta idea se une con el hecho de que Maimónides dice:

Que una persona sabia “habla siempre en alabanza de los demás y nunca habla mal de la gente.”

El hombre sabio conoce el poder de la palabra y lo utiliza para el beneficio de los demás.

Sus palabras positivas constantemente animan a la gente y tienen un buen efecto espiritual en ellos.

Este es el tipo de habla que el mismo nombre de nuestra lectura de la Torá está aconsejando:

¡Hablar elogios de otras personas!

Es un buen consejo para los padres, maestros, amigos, cónyuges, vecinos—de hecho, es un buen consejo para todos.

Literalmente Emor significa “decir”, voz que tiene una implicación de presente constante, y como tal es aplicable en todo tiempo y en todo lugar:

Emor también es “hablar”, y es portadora de un mensaje sumamente especial:

Siempre debes procurar hablar bien de tu prójimo y juzgarlo favorablemente.

Así como hablar mal de alguien deja al descubierto sus defectos, las palabras de alabanzas son capaces de revelar lo bueno de todo ser.

En Mateo 10: 5-Yeshúa envía a los doce discípulos

5 A estos doce envió Yeshúa después de instruirlos, diciendo: No vayáis por el camino de los gentiles, y no entréis en ninguna ciudad de los samaritanos. 6 Sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Y cuando vayáis, predicad diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado.” 8 Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No os proveáis de oro, ni de plata, ni de cobre para llevar en vuestros cintos, 10 ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de sandalias, ni de bordón; porque el obrero es digno de su sostén. 11 Y en cualquier ciudad o aldea donde entréis, averiguad quién es digno en ella, y quedaos allí hasta que os marchéis. 12 Al entrar en la casa, dadle vuestro saludo de paz. 13 Y si la casa es digna, que vuestro saludo de paz venga sobre ella; pero si no es digna, que vuestro saludo de paz se vuelva a vosotros. 14 Y cualquiera que no os reciba ni oiga vuestras palabras, al salir de esa casa o de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. 15 En verdad os digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad. 16 Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas. 17 Pero cuidaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; 18 y hasta seréis llevados delante de gobernadores y reyes por mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles. 19 Pero cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué hablaréis; porque a esa hora se os dará lo que habréis de hablar. 20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. 21 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte. 22 Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo. 23 Pero cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque en verdad os digo: no terminaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre. 24 Un discípulo no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señor. 25 Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa! 26 Así que no les temáis, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. 27 Lo que os digo en la oscuridad, habladlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno. 29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. 30 Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 Así que no temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos. 32 Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

“Diles a los Sacerdotes” (“emór el-hakohaním bené aharón veamartá”):

Literalmente: “Diles a los Sacerdotes… y diles a ellos”.

1 Pedro 2:9-10 (LBLA)

9 Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no habíais recibido misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia.

Apocalipsis 1:6 (LBLA)

6 e hizo de nosotros un reino y sacerdotes para su Dios y Padre, a El sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

De acuerdo con Rashi, la redundancia del versículo expresa una doble implicación:

Advertir a los Sacerdotes adultos de que son responsables por sí mismos y responsables también por los menores en cuanto a evitar los estados de impureza.

Otra interpretación es que los adultos son responsables de que los menores (los huérfanos) dispongan de todos sus menesteres.

“Que ningún Sacerdote se impurifique por contacto con un cadáver de su pueblo”:

En hebreo, “pueblo” es amav, voz relacionada con imun, “oscurecimiento”, “opacidad”.

De modo que la frase podría leerse así:

“Que no se impurifique… por opacidad”, pues servir a Hashem de forma autómata, sin fervor ni devoción, es la causa de todo tipo de impurezas.

La Torá nos está advirtiendo que no debemos permitir que nuestro fuego interior se opaque, sino por el contrario, constantemente debemos alimentarlo y avivarlo.»

“Emor”: “decir, hablar, comunicar, anunciar, declarar, y tantas otras más, son los significados de ese vocablo hebreo.

En la Torá el Altísimo se repite muchas veces diciendo “y habló a Moshé”, o “y diles”, o “y habló a Moshé diciendo”, etc…

Pero el hablar o decir del Todopoderoso es al mismo tiempo enseñar, instruir, y es por eso que la Torá es un continuo Libro de instrucciones, y en efecto, Torá significa Instrucción.

“Emor” nos da la importancia de la palabra transmitida en todas sus formas, ya sea escrita, oral, por símbolos o señales mudas.

El lenguaje educativo va más allá que una simple enseñanza de letras o caracteres.

La sección de la Torá de esta semana comienza con una triple repetición del verbo “Emor”.

En primer lugar el Altísimo se dirige a Moshé.

Luego a los sacerdotes descendientes de Aharón (el Sumo Sacerdote), que tenían una posición por encima de los levitas.

Primero le pide a Moshé que les hable, luego que les diga una instrucción precisa, a saber, la de que no se impurifiquen con un muerto de su pueblo.

Recordemos que el concepto de impurificación no tiene que ver con lo físico, sino más bien con lo espiritual.

Lo básico que está enseñado aquí es que, de acuerdo al grado de santidad en el servicio al Altísimo, también se debe tener total responsabilidad en las enseñanzas hacia los que aprenden.

Por eso los más elevados en el servicio deben evitar impurificarse con cualquier acción que acerque a algo impuro, relacionado en la Torá con un cadáver, pues un muerto carece de la pureza de la vida, esa que incluso los vivos no reconocen y terminan impurificando algo puro propio por las malas acciones o aptitudes.

Evitar impurificarse es una importantísima responsabilidad del que tiene a cargo las enseñanzas.

Además, lo que nos enseña aquí la Torá es que los elevados en el servicio al Eterno deben ser coherentes con lo que enseñan y hacen.

Es fundamental mostrar con el ejemplo, con la acción, que un maestro hace lo que predica.

Esto también tiene que ver con evitar la impurificación.

Malaquías 2:1-9 Reprensión de la infidelidad de Israel

1  Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento. 2 Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Adonaí de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. 3 He aquí, yo os dañaré la simiente, y os echaré al rostro el estiércol, el estiércol de vuestros animales sacrificados, y seréis arrojados juntamente con él. 4 Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Adonaí de los ejércitos. 5 Mi pacto con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo humillado. 6 La Torá de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad. 7 Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la Torá; porque mensajero es de Adonaí de los ejércitos. 8 Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la Torá; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Adonaí de los ejércitos. 9 Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la Torá hacéis acepción de personas.

Mateo 15:7-9 (RVR1960)

7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 9 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Mateo 23:1-13 (RVR1960) Yeshúa acusa a escribas y fariseos

1 Entonces habló Yeshúa a la gente y a sus discípulos, diciendo: 2 En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. 3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

Romanos 2:17-24 (RVR1960) La hipocresía de los maestros

17 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la Torá, y te glorías en Dios, 18 y conoces su voluntad, e instruido por la Torá apruebas lo mejor, 19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la Torá la forma de la ciencia y de la verdad. 21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? 22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? 23 Tú que te jactas de la Torá, ¿con infracción de la Torá deshonras a Dios? 24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.

Conclusión 

Colosenses 4:6 (RVR1960)

6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Shabat Shalom